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Cómo abordar la inmunocenescencia desde la alimentación

Inmunidad

Con el envejecimiento nuestro sistema inmune sufre un proceso de cambio, denominado inmunosenescencia, que se acompaña por una disminución de la mayoría de las células inmunes. Este proceso afecta tanto al sistema inmunológico innato como al adaptativo, y clínicamente, se caracteriza por una mayor susceptibilidad a infecciones, una reactivación más frecuente de virus latentes, disminución de la eficacia de las vacunas y una mayor prevalencia de autoinmunidad1,2.

La genética del huésped y algunos factores ambientales, como el estrés, el ejercicio y la dieta, pueden afectar el inicio o el curso de la inmunosenescencia. En este sentido, se ha demostrado que la inmunocompetencia se ve directamente afectada por la nutrición, ya que las deficiencias de varias vitaminas y minerales, la desnutrición proteico-energética y la ingesta excesiva de ácidos grasos saturados pueden alterar las respuestas inmunitarias2.

Qué hay que incluir en la dieta para que el sistema inmune funcione de forma eficiente

Aunque la dieta no lo es todo, y debe ir siempre acompañada de un estilo de vida saludable que incluya la práctica regular de ejercicio físico, es importante asegurar que se obtienen, a través de la dieta, los nutrientes que más pueden ayudar a controlar los efectos del envejecimiento sobre el sistema inmune.

Algunos de los nutrientes que se han relacionado con el funcionamiento del sistema inmunitario son1-3:

  • Vitaminas C y E: presentes en frutas y verduras, son antioxidantes que mejoran la función inmunológica.
  • Zinc: es un mineral esencial cuya deficiencia conduce a una reducción de la proliferación de células inmunitarias. Se obtiene del pescado, los mariscos, los lácteos, las nueces y el arroz integral.
  • Carotenoides: tienen actividad bactericida y protectora del estrés oxidativo. Se encuentran en la mayoría de las frutas y verduras.
  • Polifenoles: modulan las células inmunes, aumentando la producción de citoquinas clave. Se encuentran en frutas, verduras, cereales y otros alimentos vegetales, cuyo consumo se ha relacionado con la reducción del riesgo de enfermedades importantes relacionadas con la edad.
  • Aminoácidos esenciales: algunos aminoácidos esenciales han demostrado su capacidad para estimular el sistema inmunitario. Entre ellos, el triptófano, que se encuentra en huevos, pescado, productos lácteos, legumbres y carne, y favorece el desarrollo de anticuerpos.
  • Ácidos grasos omega-3: ejercen una función moduladora de la respuesta inmune. El ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) son los que afectan más significativamente las células inmunes. Son alimentos ricos en omega-3 el pescado azul, algunas plantas, como el aguacate, y las nueces.
  • Probióticos: ejercen un papel modulador de la función inmunológica. Los probióticos mejoran las respuestas inmunes y pueden reducir la incidencia y gravedad de enfermedades infecciones en las personas de edad avanzada. Los microorganismos probióticos más caracterizados son miembros de los géneros Lactobacillus, Bifidobacterius y Streptococcus. Se encuentran en todos los productos lácteos (leches, quesos, yogures) y el kéfir.
  • Prebióticos: comprenden sustratos para las bacterias intestinales «beneficiosas» destinados a aumentar su crecimiento. Los estudios realizados hasta ahora en personas mayores sugieren resultados positivos sobre el sistema inmune.

Así pues, podemos recomendar una nutrición óptima para un buen funcionamiento del sistema inmunitario si seguimos una dieta variada y equilibrada que incluya especialmente alimentos ricos en los nutrientes clave para reforzar nuestras defensas y retrasar la pérdida de función asociada al envejecimiento.

El kiwi contiene nutrientes y fitoquímicos relacionados con el bienestar del sistema inmune, como son las vitaminas C y E, carotenoides, cinc, potasio y polifenoles, por lo que es recomendable que forme parte de nuestra dieta habitual4.

Referencias:

  1. Maijó M, Clements SJ, Ivory K, Nicoletti C, Carding SR. Nutrition, diet and immunosenescence. Mech Ageing Dev. 2014 Mar-Apr;136-137:116-28.
  2. Weyh C, Krüger K, Strasser B. Physical Activity and Diet Shape the Immune System during Aging. Nutrients. 2020; 12(3): 622.
  3. Aiello A, Farzaneh F, Candore G, et al. Immunosenescence and Its Hallmarks: How to Oppose Aging Strategically? A Review of Potential Options for Therapeutic Intervention. Front Immunol. 2019; 10:2247.
  4. López-Sobaler AM, Aparicio Vizuete A, Ortega Anta RM. Beneficios nutricionales y sanitarios asociados al consumo de kiwi. Hosp. 2016; 33 (supl.4): 21-25.
Zespri
Equipo científico de Zespri

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