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Cómo la Medicina Culinaria puede contribuir a mejorar la salud digestiva

Medicina culinaria Salud digestiva

La Medicina Culinaria se basa en combinar la ciencia de la nutrición y las artes culinarias con la medicina para crear platos saludables, deliciosos y aceptados por la familia, promoviendo una dieta que prevenga y trate enfermedades y que mejore el bienestar de los pacientes. Desde este punto de vista, la salud digestiva precisa unos hábitos saludables de alimentación con una dieta variada y equilibrada, rica en fibra y con alimentos de alta calidad nutricional en las cantidades adecuadas. Además, debe venir acompañada de una actividad física diaria de al menos 30 minutos diarios, 5 días a la semana.

Un sistema digestivo saludable precisa una microbiota intestinal adecuada, ya que refuerza nuestro sistema inmunitario y permite una mejor digestión de los componentes no digeribles de los alimentos, mejorando su biodisponibilidad.

Las pautas dietético-culinarias que se tratan en el 2º Curso de Medicina Culinaria dedicado a la salud digestiva son fundamentales para tratar las principales molestias intestinales de los pacientes. El bienestar digestivo depende de una alimentación saludable compuesta principalmente por 5 raciones diarias de frutas y verduras, cereales integrales a diario y legumbres cada dos días, así como lácteos fermentados a diario. También es importante respetar los horarios de las comidas, ir al baño siempre que sea posible a la misma hora y conseguir una adecuada ingesta diaria de líquidos (al menos 1,5 o 2 litros). A la hora de cocinar es importante saber que los alimentos deberían ser cocinados al vapor, al horno o a la plancha, limitando los fritos y rebozados.

Repasando los síntomas más comunes consultados en Atención Primaria

Los síntomas más comunes que los pacientes refieren en Atención Primaria y que son fácilmente abordables con sencillos consejos mediante la ayuda de la medicina culinaria son: el estreñimiento, la diarrea, la aerofagia y la pirosis.

  • El tratamiento del estreñimiento se basa en una adecuada hidratación diaria de líquidos sin gas (agua, zumos, infusiones, caldos, sopas o consomés), incrementando la ingesta de fibra, con horarios regulares para ir al baño y evitar tomar laxantes sin consultarlo previamente. Consumir a diario de 2 a 3 piezas de fruta, principalmente frescas, con piel si es posible (pera, melocotón, kiwi, naranja, piña). También se deben consumir frutos secos a diario (un puñado de nueces, avellanas o almendras), de 2 a 3 raciones diarias de verduras y hortalizas, y al menos 3 raciones semanales de legumbres. Es importante consumir a diario cereales integrales en forma de arroz o pan, 2 o 3 raciones diarias de lácteos y usar en la cocina preferiblemente aceite de oliva virgen extra.
  • La diarrea es otro síntoma recurrente en consulta, y las recomendaciones se basan en mantener una correcta hidratación bebiendo líquidos sin gas a lo largo de todo el día. Pueden ser infusiones, caldos, sopas o bebidas isotónicas que permitirán reponer los líquidos y sales minerales que se pierden. Los alimentos más recomendables son el pan blanco tostado, las carnes blancas como la de pavo, pollo, conejo o ciertas partes del cerdo, el pescado, los huevos, la pasta, el arroz blanco y las sémolas de arroz, trigo o tapioca. Todo ello elaborado con técnicas culinarias de cocción ligeras como el hervido, la plancha, al vapor, el horno o el papillote para mejorar la digestión. Deben evitarse los alimentos grasos y la leche, aunque se pueden tomar lácteos fermentados como los yogures. Los alimentos ricos en fibra estimulan el peristaltismo intestinal y deben evitarse, como por ejemplo las frutas (excepto el plátano, el membrillo o la manzana), las legumbres y las verduras cocidas de hoja verde como la espinaca, acelga, coliflor o brócoli.
  • Otro problema digestivo causante de malestar e incomodidad son las flatulencias o gases. Éstas se forman a nivel del colon, como consecuencia de la acción de bacterias intestinales que conforman la microbiota intestinal y los sustratos de la alimentación ingerida. En este sentido es recomendable comer despacio e incorporado, evitar ingerir líquidos por succión con cañitas, evitar comidas copiosas y alimentos que favorecen el estreñimiento o la generación de gases (col, coliflor, coles de Bruselas, pepino, cebolla, zanahoria, alcachofas), evitar las bebidas gaseadas, las legumbres, los alimentos grasos, cereales y lácteos. Deberían usarse técnicas de cocción ligeras y evitar condimentos en las elaboraciones de los platos, como menta, comino, romero, anís o canela. No son recomendables ciertas técnicas de cocinado como los fritos, guisos y rebozados por contener mayor cantidad de grasas.
  • La enfermedad por reflujo gastroesofágico provoca pirosis o acidez, también conocido como ardor de estómago. Hay unas recomendaciones generales en cuanto a lo que se debe evitar: el sedentarismo, la obesidad e incluso el sobrepeso, el uso de ropas ajustadas o acostarse inmediatamente tras las comidas. Es importante dormir preferiblemente del lado izquierdo, y los consejos que se comentaron en la aerofagia serían también aplicables en esta patología. Pero además se suman otros aspectos más específicos: evitar beber líquidos durante las comidas, evitar alimentos muy fríos o muy calientes, evitar comidas copiosas y repartirlas en cinco o seis comidas de menor cantidad, evitando grasas y frituras, cítricos y alimentos ácidos, así como el café, té, las bebidas carbonatadas o el alcohol, chocolate o condimentos como la cebolla, el ajo, el pimentón, el curry o las hierbas aromáticas como la menta, el cilantro o el orégano.

Todos estos consejos puedes encontrarlos más desarrollados en el 2º Curso de Medicina Culinaria dedicado a la salud digestiva, de acceso gratuito exclusivo para los profesionales sanitarios.

Referencias:

  1. Irl B. H, Evert A, Fleming A, Gaudiani LM, Guggenmos KJ, Kaufer DI, et al. Culinary Medicine: Advancing a Framework for Healthier Eating to Improve Chronic Disease Management and Prevention. Clin Ther. 2019 Oct 1;41(10):2184–98.
  2. Hauser ME. Culinary Medicine Basics and Applications in Medical Education in the United States. Nestle Nutr Inst Workshop Ser. 2020; 92:161–70.
  3. Gil Hernández A. Tratado de nutrición. Tomo V.Cap. 21. Pg 367-375. Ed. Médica Panamericana. Madrid 2017.
  4. Navarro S, Llanos C, García E, Moreno L, Flores M. Frecuencia de estreñimiento en pacientes de Atención Primaria. Rev Clin Med Fam [Internet]. 2015 Febrero [citado 30 junio 2021]; 8(1): [2386-8201]. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1699-695X2015000100002
  5. Fundación Española de Aparato Digestivo (FEAD). Acidez: una perspectiva global [Internet]. Recomendaciones para prevenir y mejorar la acidez. [cited 2021 Jul 19]. Available from: https://www.saludigestivo.es/dia-mundial-de-la-salud-digestiva-dmsd/dia-mundial-la-salud-digestiva-2015dmsd/
  6. Fundación Española de Aparato Digestivo (FEAD). Acidez: una perspectiva global [Internet]. Recomendaciones para prevenir y mejorar la acidez. [cited 2021 Jul 19]. Available from: https://www.saludigestivo.es/dia-mundial-de-la-salud-digestiva-dmsd/dia-mundial-la-salud-digestiva-2015dmsd/
  7. Sánchez R, Martín M, Palma S, López B, Bermejo L, Gómez C. Indicaciones de diferentes tipos de fibra en distintas patologías. Nutr Hosp. [Internet]. 2015 [citado 13 junio 2021]; 31(6): [2372-2383]. Disponible en: https://scielo.isciii.es/pdf/nh/v31n6/05revision04.pdf
José Manuel Fernández
Médico de familia. Coordinador del Grupo de Nutrición de SEMERGEN

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