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La importancia de un buen descanso nocturno para la salud digestiva

Salud digestiva

Dormir de forma inadecuada o insuficiente tiene consecuencias negativas en el estado de salud. Durante el sueño se producen múltiples cambios en el organismo que afectan prácticamente a todos los sistemas y generan efectos muy positivos en nuestro organismo: consolidación de la memoria, regulación hormonal, control de la respuesta inmune e inflamatoria, regularización vascular y procesamiento emocional, entre otros1.

El sueño es una parte integral del ciclo circadiano día-noche, y tanto el sueño como las propiedades intrínsecas del ciclo circadiano influyen en el funcionamiento gastrointestinal y en la aparición de enfermedades digestivas comunes, como la enfermedad por reflujo gastroesofágico, el síndrome del intestino irritable y la enfermedad inflamatoria intestinal2. A su vez, muchos procesos de enfermedades gastrointestinales influyen en el ciclo de sueño-vigilia y en la calidad del sueño3.

Por otra parte, se ha demostrado que la falta de sueño aumenta las posibilidades de tener obesidad y afecta la forma en que controlamos la ingesta de alimentos, ya que disminuye la leptina (la hormona que genera la señal de saciedad en el cerebro) y aumenta la grelina (la hormona que despierta la sensación de apetito)4. La obesidad juega un papel importante en múltiples procesos de enfermedades gastrointestinales, como enfermedad por reflujo gastroesofágico, esteatosis hepática y potencialmente cáncer de colon. Además, la obesidad es un factor de riesgo importante para la apnea del sueño, lo que da como resultado un sueño deficiente y poco reparador que, a su vez, puede provocar enfermedades gastrointestinales3.

Asimismo, existen evidencias de una relación entre las alteraciones del sueño y cambios en el microbioma intestinal, que inducen posibles alteraciones metabólicas, cardiovasculares y neurocognitivas en el individuo5.

Así, se ha demostrado que la cantidad y calidad del sueño se asocian a cambios importantes en la estructura del microbioma intestinal, de modo que dormir bien y las horas suficientes se correlacionan con una mayor riqueza y diversidad de especies bacterianas beneficiosas, mientras que la fragmentación del sueño se correlaciona con una menor diversidad bacteriana5,6.  Mantener el equilibrio del ecosistema microbiano es fundamental para tener una buena salud digestiva, ya que la microbiota intestinal interviene en el proceso digestivo y la regulación metabólica del huésped, regula la función de barrera y el sistema inmunitario, e influye en la permeabilidad intestinal, en la motilidad y en la sensibilidad visceral7.

Así pues, más allá de seguir una dieta variada y equilibrada, tener un buen descanso nocturno es fundamental para cuidar la salud digestiva.

Referencias:

  1. Benetó Pascual A. El sueño: una cuestión de salud pública. Vigilia-Sueño. 2003; 15(2): 114-8.
  2. Orr WC, Fass R, Sundaram SS, et al. The effect of sleep on gastrointestinal functioning in common digestive diseases. Lancet Gastrpenterol Hepatol. 2020; 5 (6): 616-24.
  3. Khanijow V, Prakash P, Emsellem HA, et al. Sleep Dysfunction and Gastrointestinal Diseases. Hepatol. 2015; 11 (12): 817-25.
  4. Taheri S, Lin L, Austin D, et al. Short sleep duration is associated with reduced leptin, elevated ghrelin, and increased body mass index. PLoS Med. 2004; 1(3): e62.
  5. Farré N, Gozal D. Sueño y microbioma: una relación bidireccional. Arch Bronconeumol. 2019;55(1):7–8.
  6. Smith RP, Easson C, Lyle SM, et al. Gut microbiome diversity is associated with sleep physiology in humans. PlosOne. 2019; 14(10): e0222394.
  7. Álvarez J, Fernández Real JM, Guarner F, et al. Microbiota intestinal y salud. Gastroenterol Hepatol. 2021.
Zespri
Equipo científico de Zespri

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