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Cómo puede beneficiar la dieta FODMAP a nuestros pacientes

11 mayo, 2021
5 meses ago

La dieta baja en FODMAP ha sido desarrollada por investigadores de la Universidad de Monash, en Australia. Es una estrategia dietética que consiste en la restricción de azúcares fermentables o “FODMAPs” con el fin de la mejora de la sintomatología asociada a algunas patologías como el síndrome de intestino irritable.

El acrónimo FODMAP está compuesto por las siglas de precisamente aquellos azúcares que se pretenden restringir: oligosacáridos fermentables, disacáridos, monosacáridos y polioles, que son, básicamente, azúcares de cadena corta osmóticamente activos.

Lo primero que se debe dejar claro es que es una estrategia temporal: el tiempo de aplicación de esta dependerá de la reducción o desaparición de los principales síntomas digestivos. Una vez alcanzado este nivel, se pasará a la fase de reintroducción para conseguir abrir el abanico de alimentos tolerados.

En esta segunda fase, se empezarán a incluir alimentos a fin de identificar aquellos que sean más problemáticos para la definición de una dieta individualizada a largo plazo.

¿Dónde encontramos FODMAPs?

Fundamentalmente encontraremos FODMAPs en:

  • Fructanos o Fructo-oligosacáridos (FOS): Cereales como el trigo, centeno y cebada, así como en algunas verduras y frutas
  • Galactanos o Galacto-oligosacáridos (GOS): Legumbres principalmente
  • Lactosa: Lácteos
  • Fructosa: Miel, jarabes, algunas frutas y verduras, vinos y licores
  • Polioles: Setas, frutas con hueso y algunos edulcorantes (xilitol, sorbitol, maltitol…)

¿A quién va dirigida?

Sobre todo va dirigida a personas afectadas por algún tipo de desorden digestivo como el síndrome de intestino irritable. Además, pueden verse beneficiadas por esta estrategia personas afectadas por la enfermedad de Crohn, el colon irritable o la colitis ulcerosa y otras situaciones intestinales similares, en las que siempre, por supuesto, se habrá descartado antes intolerancias o alergias.

¿Cómo se debe plantear?

Esta estrategia deberá ser supervisada y llevada a cabo de la mano de un dietista-nutricionista con experiencia en esta área. El planteamiento de esta dietoterapia debe seguir unas fases bien diferenciadas: Normalmente se trata de 3 fases, aunque esto dependerá de la aplicación y criterio de cada profesional:

  1. Restricción – Primeras 4 semanas

En esta primera fase se deberá trabajar con el paciente aplicando herramientas de educación nutricional que permitan una buena comprensión de la estrategia. Esto será fundamental para la correcta sostenibilidad y adherencia de la pauta alimentaria, que permitirá ver resultados en los principales síntomas digestivos.

Aunque la primera fase será la más restrictiva, debemos ser constantes a fin de conseguir una mejora de la sintomatología. En esta fase, además, el paciente deberá llevar a cabo un diario o registro de alimentos y sintomatología, fundamental para realizar la adaptación del tratamiento.

Alimentos de consumo libre durante la primera fase:

  • Vegetales de consumo libre: Espinacas, lechuga roja, rúcula y lechuga de trocadero, lechuga romana, acelga, berza, col china, berenjena, kale, calabacín, pepino, aceitunas, endivias, zanahoria, chirivía, setas de ostra, pimiento rojo…
  • Frutas de consumo libre: Kiwi verde o amarillo, plátano poco maduro (en pequeña cantidad), , piña o papaya, melón cantalupo, naranjas y mandarinas, guayaba, uva roja, uva moscatel…
  • Proteína animal de consumo libre: Todos los frescos y sin procesar como pescados, mariscos, carnes y huevos. Lácteos sin lactosa (según tolerancia).
  • Proteína vegetal del consumo libre: Tofu, cacahuete, tempeh…
  • Carbohidratos de consumo libre: Tubérculos, cereales sin gluten (arroz, quinoa, cebada, copos de avena, quinoa o trigo sarraceno) y panes sin gluten.
  • Frutos secos y semillas: Castañas, nueces de Brasil, cacahuetes, piñones, pipas de girasol, semillas de chía, cáñamo y amapola, lino y sésamo. Además, en pequeñas cantidades (10-15 g) almendras y avellanas.

Para una ampliación del listado de alimentos de consumo libre y a restringir, la Universidad de Monash ofrece materiales actualizados además de una App.

  1. Reintroducción

Comenzaremos poco a poco con reintroducciones controladas y en poca cantidad de alimentos con mayor cantidad de FODMAPs.

Estas reintroducciones deberán pararse si hay cualquier malestar digestivo y no se reanudarán hasta que este haya remitido.

Además de los principales factores de alimentación, también es clave tener en cuenta que otros elementos pueden afectar a la sintomatología y es importante intentar no confundirlos con algún alimento introducido (estrés y estabilidad emocional o cambios hormonales como la menstruación).

  1. Adaptación a largo plazo individualizada durante el proceso a una alimentación habitual

Cuando se hayan conseguido finalizar con éxito con todas las reintroducciones pasaremos al punto definitivo: La preparación de una dieta individualizada y planteada para largo plazo, algo más alta en FODMAP y adaptada a las intolerancias que se hayan podido observar.

Conclusiones

A modo de conclusión podemos afirmar que las personas con una situación digestiva como el síndrome de intestino irritable pueden verse favorecidas por el uso de la dietoterapia FODMAP mejorando su sintomatología y con ello su calidad de vida. A pesar de esto, es importante tener en cuenta que la tolerancia a FODMAP puede cambiar y estas personas pueden ver variaciones en sus síntomas.

Es fundamental buscar asesoramiento de un dietista-nutricionista especializado en áreas de patología digestiva.

Además, es aconsejable aclarar a nuestros pacientes que la estrategia FODMAP es temporal y no está aconsejada a largo plazo, por ello su adaptación e individualización es fundamental.

Referencias:

  1. https://www.monashfodmap.com/
  2. https://www.worldgastroenterology.org/guidelines/global-guidelines/diet-and-the-gut/diet-and-the-gut-english
Bárbara Sánchez
Dietista-Nutricionista. Especialista en Nutrición Clínica y Deportiva

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